Desde el móvil
La app para la subasta, sin app
No hay nada que descargar. Quien organiza manda un enlace a cada equipo, cada uno lo abre desde el navegador del móvil y la subasta empieza. El botón de puja ocupa medio móvil, a propósito.
Por qué no hay nada que instalar
Una subasta se hace una vez al año, con diez personas, la noche en la que ya se lleva media hora de retraso. Pedirle a todo el mundo que descargue una aplicación, cree una cuenta y recuerde una contraseña es la forma más segura de empezar a las diez y media en vez de a las nueve.
Además está el que tiene el móvil lleno, el que tiene un modelo viejo, el que participa desde el ordenador de la oficina. Una página web los pone a todos en las mismas condiciones, y nadie se queda fuera por un sistema operativo demasiado atrasado.
Qué ve quien participa
Su enlace, y nada más
Cada equipo recibe una dirección personal. Abrirla significa estar dentro: sin registro y sin correo que confirmar. Si el enlace acaba en el grupo equivocado se regenera desde la mesa, y el viejo muere al momento junto con las sesiones abiertas con él.
Un botón grande y tus propios números
En la pantalla están el jugador en subasta, la cuenta atrás, cuánto cuesta ahora mismo y el botón para pujar. Debajo, los créditos que quedan y los huecos por cubrir, que son las dos cosas que de verdad importan mientras decides.
La plantilla que se llena sola
Cada adjudicación entra en la plantilla y descuenta los créditos sin que nadie escriba nada. Al final de la noche el equipo ya está hecho, y se puede consultar durante toda la temporada.
Qué ve quien organiza
Quien ha creado la subasta tiene otra pantalla, la mesa: desde ahí saca de la urna, busca a un jugador por su nombre cuando alguien lo canta, abre y cierra los lotes y, si hace falta, anula la última adjudicación.
Es la única pantalla que exige una cuenta, y por una razón práctica: es la que manda. El tablero, en cambio, lo puede abrir cualquiera que tenga la dirección, y es la pantalla que hay que poner en la televisión si algunos estáis en el salón.
Qué hace falta de verdad
Un navegador actualizado y una conexión estable. Viajan poquísimos datos, así que la velocidad importa poco, pero la puja tiene que llegar a la mesa: si la red móvil baila, mejor el wifi.
Si la línea se cae en mitad de un lote no se pierde nada: el estado de la subasta está en el servidor y el móvil solo lo muestra. Vuelves a abrir el enlace y estás dentro otra vez, con los créditos correctos y la cuenta atrás donde se quedó.
Preguntas
- ¿Hay una app que descargar de la tienda?
- No. Se abre un enlace en el navegador del móvil y se juega desde ahí. Quien participa no descarga nada y no se registra: el enlace ya es su credencial.
- ¿Funciona en iPhone y en Android?
- En los dos, y también desde ordenador y tablet: es una página web, así que basta con un navegador actualizado. El tablero en una pantalla grande y las pujas desde los móviles conviven sin problemas.
- ¿Se puede añadir a la pantalla de inicio?
- Sí. Desde el menú del navegador se añade el enlace a la pantalla de inicio y desde ahí se abre como cualquier otro icono, a pantalla completa. Sigue siendo una página web, así que no ocupa espacio ni pide actualizaciones.
- ¿Qué pasa si cierro la página en mitad de una puja?
- Vuelves a abrir tu enlace y encuentras la subasta en el punto en el que va. El estado está en el servidor: el móvil lo muestra, no lo guarda.
- ¿Hace falta una conexión rápida?
- No, hace falta una conexión que no se caiga. Se intercambian poquísimos datos, pero el botón de puja tiene que llegar a la mesa: con una red móvil inestable conviene el wifi.